La energía solar y el calentamiento de agua

.   ¡Estamos de plácemes!

.   La razón principal para poner un calentador solar es dejar de usar combustibles fósiles, usar energías alternativas. Pero, como tantas otras cosas, si no se tiene un aliciente económico es difícil adoptar dicha “tecnología verde”.

.   El ahorro en gas desde que instalamos el calentador solar es muy grande. Calculamos que ahorraríamos la mitad del gas que gastábamos, pero es mucho más. Aún no tengo cifras definitivas, pero en los tres meses que lleva instalado el calentador hemos comprado $203 y $208 pesos, solamente, en vez de $1500; solíamos comprar quinientos pesos, más o menos, al inicio de cada mes. Y el tanque estacionario de gas tiene más que al final de cualquier mes anterior. (ver foto)  Normalmente, al pedir el gas al inicio del mes la aguja del medidor había entrado al área roja.Tanque el 29 de agosto de 2014

La foto aquí muestra la lectura del medidor a las 9 de la mañana del sábado treinta de agosto de 2014. El calentador solar fue instalado el Día de la Tierra del mismo año. Como se puede apreciar, la aguja marca casi 40%, muy arriba de la línea roja.

 

.   El precio del litro de gas licuado a presión, el gas LP que nos surten en la ciudad para los calentadores de agua, los boilers y para cocinar ha estado aumentando desde hace mucho tiempo. Invertir ahora en un calentador solar es una buena inversión, muy buena y que se paga sola en pocos meses (el tiempo de recuperación de la inversión depende del consumo regular de agua caliente en el hogar, la temperatura a la que se regula el boiler y las características físicas de la instalación). Actualmente el gas LP cuesta $7.21 por litro; en noviembre de 2012 costaba $6.46; un aumento de más de diez por ciento en menos de año y medio. Usted puede hacer sus cuentas, según lo que gasten en casa, pero no cabe duda que ha sido una muy buena inversión. En nuestro caso, el ahorro ha sido de $1,100 (mil cien pesos) en tres meses: el equipo se pagará sólo en poco más de año y medio.
El calentador que hemos instalado en nuestra casa (ver foto, entrada de Mayo: ENERGÍA SOLAR) tiene varios componentes de alta calidad:
– los tubos al alto vacío, hechos en China, permiten un calentamiento uniforme y rápido del agua, su material es tan grueso que puede resistir una granizada;
– el tanque térmico, hecho cerca de Cuernavaca, en Morelos, México, es de lámina de acero con una pared interna rellena de poliuretano que le confiere una capacidad de aislamiento óptima, la lámina es de un grosor que le da la resistencia necesaria y permite su manejo sin problemas;
– la base de aluminio – es muy sencilla pero suficiente y le da la rigidez necesaria con la ligereza típica del aluminio.

Las temperaturas que ha alcanzado el agua son suficientes para bañarse cómodamente desde el inicio; 34°C el primer día, como apunté antes ya en 42 °C al segundo día. Debo mencionar que es plena época de lluvias y el cielo ha estado nublado con frecuencia. Unos días después ya teníamos 50°C, una temperatura tan alta que hay que abrir más la llave de agua fría que la caliente para poder bañarse.  Pero si, por cualquier razón, usamos poca agua caliente y el cielo está despejado, las temperaturas que se alcanzan son altísimas, hasta 70 °C.

.   Recomendamos ampliamente adoptar esta tecnología.

Buen día a todos.

 

ENERGÍA SOLAR

Para celebrar el Día de la Tierra 2014 instalamos un
Calentador Solar.

   Estamos muy contentos por varias razones: nos permitirá ahorrar gas que ya no se quemará para calentar el agua, disminuiremos nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera, seremos congruentes entre lo que creemos y lo que hacemos en la medida de nuestras posibilidades, daremos un ejemplo de lo que se puede hacer. SI cada quien hiciera su parte y todos evitáramos conductas dañinas a otros o al ambiente, el mundo sería un mejor lugar para vivir muy pronto.

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Al segundo día ya teníamos agua caliente (42 °C). Desde entonces hemos tenido agua caliente todos los días.

La temperatura máxima alcanzada, hasta ahora, ha sido de 70 °C, es tan caliente que me parece que ahora gastaremos menos agua porque no se aguanta con el grifo de agua caliente abierto por completo; yo abro la caliente menos de la mitad y la fría sí completamente abierta para poder bañarme.

Tengo que fijar el calentador, ahora está sólo sobrepuesto al techo. Pero ya ha aguantado tres noches de tormenta con vientos de moderados a fuertes porque es muy grande y pesado y, por su forma, todo hecho a base de tubos, deja pasar el aire con facilidad.

La belleza de la BIODIVERSIDAD

Les comparto esta liga a un corto de un documental maravilloso:

https://youtube.com/watch?v=lQALSsSSyO4

¿Pueden los lobos modificar el curso de un río?

Hay que ver el documental para entender cómo lo hacen, indirectamente, claro, pero no sólo mejoran el río, disminuyen la erosión…

¡Maravilloso! ¿Verdad?

Esta es una de las razones por las que me encanta la ecología: nos enseña que la biodiversidad es buena para todos.

Compartir el planeta con muchas especies es la mejor fórmula para que todos vivamos mejor, dejar atrás la economía del más fuerte y el consumismo, adoptar las nuevas tecnologías y preferir los alimentos orgánicos, todo esto está pasando, como parte de un movimiento global a favor de la vida y en contra de la violencia y de la guerra… Ojalá estemos a tiempo y los idiotas que prefieren la guerra y el dinero no nos ganen la partida.

Una de nuestras mejores opciones es la Permacultura.

Me despido con un abrazo y te pido que, si te ha gustado este artículo, o cualquier otro en este blog, lo recomiendes a tus amigos.

Ahorro de Agua

Manuel Algara Sánchez de las Matas

Hace unos días decidí que tenía que hacer algunos cambios en cuanto al consumo de agua. Vivo en una casa viejita que compré hace muchos años; mis hijos eran aún niños y jugar en el jardín era algo importante. Como consecuencia, los muebles eran de otra época. Incluidos los del baño. Entonces yo distribuía unos ingenios mexicanos para ahorrar agua: “regaderas ecológicas” y ahorradores de agua para salida, de tipo de restrictor de flujo, pero mejores. ¿Por qué mejores? Porque funcionaban bien sin importar la presión de agua. De hecho, a mayor presión de agua, mayor ahorro respecto de la regadera convencional, con la ventaja añadida de que, a máxima presión, el flujo máximo era 9  (nueve) litros por minuto. ¡Una maravilla! Diseñados por ingenieros mexicanos y patentados.

Pues, desde luego, cambié todas las regaderas de la casa: dos. En fin. Yo admito que no era gran ahorro, a nivel de la ciudad, pero sí a nivel de nuestro consumo. Nuestra aportación familiar al ahorro de agua en la ciudad era modesta pero consistente con nuestras posibilidades. Además, regalé varias de esas regaderas ecológicas a mis familiares y vendí las que pude. Otro ahorro era en nuestras conductas respecto del uso del agua, en general. Por ejemplo, en la época de secas (como ahora), el jardín de mi casa no se parece a un jardín típico de Cuernavaca. Usamos poca agua para regar las plantas, sólo la suficiente para que no se mueran. La consecuencia es que el “pasto” no parece campo de golf, como en las casas de mis vecinos, sino lote baldío que sufre el inicio de la época de secas, una época de secas que no llega del todo.

Yo sé que la cuestión estética es muy importante para algunas personas. Para mí, la coherencia entre lo que uno hace y lo que uno dice es más importante que la estética, en especial la de los modos de consumo irracionales.

Regresando al presente.   El consumo de agua en casa, aunque no muy grande, sigue siendo mayor al que me gustaría. El problema son los retretes. Aunque les hice algunas modificaciones, aún gastan mucha agua. Escribo esto porque sé de la existencia, ya hace varios años, de los muebles diseñados para consumir mucha menos. Incluso los hay con doble control de flujo en la caja, “para el uno, y para el dos”, tres y seis litros, respectivamente. Pues qué mejor que comprar de esos muebles para sustituir los viejos. Como tenía un poco de dinero ahorrado, decidí “ir de compras”; a ver precios y hacerme un presupuesto para el cambio.

¡Sorpresa! Las tiendas en la ciudad SIGUEN OFRECIENDO Y VENDIENDO LOS MUEBLES VIEJOS QUE CONSUMEN MUCHA AGUA. Me parece que esto no debería ser. ¡Pero eso no es lo peor! Los muebles antiguos que consumen mucha agua, esos que no deberían estar a la venta, los ofrecen a un precio muy inferior al de los  modernos que consumen menos.

Yo sé que los consumidores podemos elegir entre comprar un retrete “normal” de seis cientos pesos o uno ahorrador de mil quinientos. Es nuestra decisión. Pero no tiene sentido lo que veo en las calles …

¿Cómo justifican los comerciantes sus ofertas y sus precios? ¿No tienen conciencia ambiental?

Y ¿qué se puede decir de las autoridades en el ramo ambiental? ¿Por qué hay tanto apoyo para ahorro de energía y no lo hay para ahorro de agua?  Ahorrar agua, por si no lo saben, ahorra energía, mucha. Y el ahorro en energía es proporcional al ahorro en el consumo de agua, pues toda el agua que consumimos en Cuernavaca, de hecho, proviene de pozos y tiene que ser bombeada para que llegue a las casas. Allí, otra vez suele ser bombeada a los tinacos.  El ahorro podría ser doble, en agua y en energía, si las autoridades tuvieran políticas coherentes con lo que predican y con las leyes y reglamentos que están en vigor.

Tendré que ahorrar un poco más, me refiero al dinero, para hacer los cambios de muebles en el baño, porque los haré por muebles que ahorren agua, así tenga que gastar en dinero el equivalente en ahorro de consumo de agua de varios años . . . es una locura, desde la perspectiva del Homo economicus,  pero es la conducta coherente con mi postura respecto del asunto, desde la perspectiva ecológica. Seguiré despilfarrando agua por unas semanas cada vez que le de “al water”. Ya les contaré cómo resolví el problema de los retretes.

 

De los ciudadanos y la ciudadanía

 

De los ciudadanos y la ciudadanía

 

por      Manuel   Algara   Sánchez de las Matas

   Antes de entrar en materia debo aclarar el título para los menos avanzados, las niñas de primaria, los estudiantes con vocabulario aún reducido… Los ciudadanos somos las personas mayores de edad, los adultos, las personas que tenemos por ese hecho la cualidad política del poder ciudadano. Es decir, podemos influir en la política de la ciudad, podemos ejercer el poder político en cargos de elección popular, podemos reunirnos en asambleas y dar nuestra opinión, etcétera. Por otro lado, la ciudadanía es la cualidad del ciudadano. Ciudadanía es a ciudadano como valentía es a valiente. Como algunos jóvenes saben, al cumplir los 18 años pueden pedir su credencial de elector al IFE y se convierten en ciudadanos de pleno derecho. Antes de cumplir los 18 y tener su credencial son personas, pero no ciudadanos.

Cuernavaca, a diferencia de lo que piensan algunos, para mi es un lugar muy interesante, desde el punto de vista político, porque hay ciudadanos que vienen de otros muchos lugares, con costumbres e ideas dispares sobre lo que es la ciudadanía y cómo ejercerla, lo que es ser de “izquierda”, lo que es ser “conservador”, los “partidos verdes”, en fin, lo que hace a la política. Tenemos inmigrantes naturalizados mexicanos que, por ser residentes en Cuernavaca, pueden ejercer su ciudadanía aquí. Tenemos también “extranjeros”, personas que conservan su nacionalidad original y entonces tienen una “ciudadanía a medias”, es decir, pueden hacer muchas cosas en política, pero no pueden votar ni ser elegidos a un cargo político. Y también hay muchas personas como yo, y me temo que somos mayoría, los mexicanos por nacimiento que fuimos criados en otra parte del país y vivimos desde hace años aquí. Dicen que los viajes ilustran. Desde esta perspectiva, Cuernavaca es una ciudad con ciudadanos muy viajados, algunos de ellos ilustres.

¿Cuáles son los deberes ciudadanos? ¿Qué distingue a un ciudadano ejemplar de un ciudadano común? Los deberes del ciudadano son aquellas tareas que atienden a la política de la ciudad. Es decir, las tareas mediante las que los ciudadanos protegen la ciudad y sus bienes, atienden a las necesidades de la ciudad y hacen los planes de obras para su mejoría.

 

  Hace algunos días ya, el primero de julio, muchos ciudadanos fuimos a las urnas a votar. Estas urnas fueron instaladas por otros ciudadanos. Un tercer grupo de ciudadanos observó que las cosas se hicieran como deben hacerse, de acuerdo con la legislación vigente. A cada grupo de ciudadanos le damos un nombre, para facilitar el discurso. Unos votantes, otros fueron funcionarios de casilla, otros representantes de partidos políticos. Es decir la votación es un ejercicio de ciudadanía, la controlamos, la hacemos y la cuidamos todos los ciudadanos.

En estas pasadas elecciones, según sabemos por los resultados publicados por las autoridades y por Google, como el magnífico mapa que daba los resultados por entidad y por distrito y pintaba los estados con un color según fuera mayoría la de un candidato presidencial u otro,

(ver http://www.google.com.mx/elections/ed/mx/results)

en estas elecciones lo que vimos lo podemos entender como un “castigo” a los gobiernos anteriores. Por ejemplo, en Morelos, que antes, hace 6 años, había ganado el PAN, ahora ganó el PRD.

La responsabilidad de los ciudadanos es algo que se inicia antes del día de la elección. La ciudadanía inicia al convertirse una persona en ciudadano. La responsabilidad de los ciudadanos no termina con la exhibición de las mantas con los resultados de las casillas. De la misma manera, la ciudadanía no termina al recoger la credencial de elector después de votar. El cuidado de las cosas de la ciudad implica darle seguimiento a la actividad y ejercicio de las personas en quienes hemos delegado el poder político. De la misma manera que nos quejamos de o adulamos a Martínez Garrigós por las fuentes en Morelos Sur, o por el manejo del problema de la basura y las componendas y arreglos turbios, o por la instalación de lámparas de LED que a sólo unos meses de puestas ya no funcionan o se quedan prendidas día y noche, de esa misma manera debemos vigilar a los nuevos gobernadores, diputados, senadores, regidores y demás funcionarios públicos que nos representan y que ejercen el poder. No es la mejor estrategia ciudadana esperar tres años para votar en contra de un partido con la esperanza de que otro, el nuevo al que favorecemos, lo haga mejor. Creo es mejor estrategia estar atento, pedir información, exigir cumplimiento de las funciones primarias para las que fueron elegidos y, sobre todo, un buen manejo de los dineros públicos. Pocas administraciones han sido tan nefastas como la de Martínez Garrigós que dejó a Cuernavaca con deudas multimillonarias.

   La transparencia en la rendición de cuentas y en el ejercicio del poder y el presupuesto es una de las mejores formas de mantener nuestra ciudad, vigilar activamente a los funcionarios que así lo hagan es una de las mejores formas de ejercer nuestra ciudadanía. Involucrarnos en la política, parte de nuestra ciudadanía, no implica necesariamente ni pertenecer a un partido político, que es una opción, ni ser candidato o funcionario elegido. Involucrarnos en la política significa estar enterado de lo que hacen los políticos, de los cambios que hacen a las leyes los diputados, de las mil y una cuestiones que atañen a la vida armoniosa en la ciudad. Si así lo hacemos, creo que podemos aspirar a mejores comicios y mejores políticos; si nos limitamos a asistir el día de las votaciones creo que seguiremos dando bandazos cada tres años. 

Con mis mejores deseos en esta temporada navideña me despido de ustedes

Un abrazo

Manuel

Reciclando y Recuperando Materiales

RECICLANDO

 

Cómo recuperar materiales, cómo hacer composta

Por: Manuel Algara Sánchez de las Matas

 

Me han pedido que de ejemplos de recuperación y reciclado de materiales y de cómo hacer composta.

¡Qué mejor que predicar con el ejemplo! 

Así que decidí ilustrar lo que hago en casa.  Resulta que no soy un experto, pero sí tengo algo de experiencia y se mucho de la teoría. Además, pienso que esto de la recuperación y reciclado de materiales es más una cuestión de desarrollar mercados y darle prioridad a las personas y al medio ambiente por sobre el capital financiero que otra cosa; difícil no es.  Si has decidido cooperar a la salud de nuestro planeta, aquí tienes una buena guía para iniciar. 

 

Primero lo primero

1- Encontrando nuestro centro de acopio

Pasear por el vecindario, o por las colonias alrededor de la nuestra, nos permitirá localizar uno o varios centros de acopio. Los precios que pagan estos pequeños negocios por los materiales recuperados no es muy alto y suele estar muy competido, por lo que no creo que valga mucho la pena buscar en todos los centros de acopio para encontrar cuál es el que da los mejores precios en la ciudad. Es al menos igual de importante saber si nos pesan bien los materiales. A menos que tengamos interés en hacer un negocio de la recuperación de materiales. En ese caso, vale la pena buscar en varias colonias y comparar tanto el pesado como los precios, comparar en serio y objetivamente, apuntando.

 

2- Decidiendo qué vamos a recuperar y qué vamos a dejar al carro de limpia

Una vez que hemos visto los precios y qué es lo que nos compran en nuestro centro de acopio cercano, debemos decidir si vamos a separar todo o sólo lo que podemos vender. Aquí debemos tomar una decisión importante en dos niveles, ambiental y económico. O tres, si pensamos que tiene un componente ético. Dependiendo de la decisión haremos más o menos esfuerzo y lograremos un mayor o menor impacto ecológico. Tú decides. Hay gente que se lo toma muy seriamente y decide separar y limpiar todo, vender cerca lo que se puede y acumular lo demás para venderlo cuando sea demasiado para tener en casa. Separo lo que voy a vender y lo que voy a hacer composta y lo demás lo pongo todo junto en bolsas de plástico para que se las lleve el carro de limpia municipal, o camión de basura, al relleno sanitario.

Podría separar en varias bolsas lo que dejo al servicio municipal, pero no tiene mucho caso ya que, al menos donde yo vivo, el servicio de limpia mezcla todo y lo lleva a una estación de transferencia.

Sobre la limpieza. Debes enterarte si te reciben los materiales “un poco limpios” o si sólo los reciben “bien limpios”. Tu centro de acopio puede ser un negocio serio o ser un negocito incipiente que no requiere que les lleves las cosas muy limpias. Esto y tu idea de lo que es correcto y lo que es limpio definirá el esfuerzo que hagas en la etapa de separación y limpieza de los materiales que vas a vender. La limpieza tendrá también un efecto en el olor de tus materiales recuperados, cuanto más limpios y secos los guardes, menos problema de olores tendrás. En mi caso, limpio más o menos bien, pero no uso detergente ni jabón, sólo froto con los dedos bajo el chorro de agua y luego sacudo. En el caso de algunas botellas, les echo un poco de agua, las cierro y las agito bien, luego las abro y dejo ir al drenaje el contenido hasta que gotean lentamente. Las vuelvo a cerrar y luego, si son de PET las aplasto, si son de vidrio, las llevo así a su lugar. He encontrado que esto es suficiente para la mayoría de los recipientes.

 

3- Llevando los materiales al centro de acopio

Lleva tus materiales al centro de acopio al menos una vez al mes. Esto te ayudará de varias formas. Primero, ir con frecuencia al centro de acopio local nos permite familiarizarnos con las personas y con los materiales que recuperamos, además de que nos ayuda a hacer consciencia de la cantidad de materiales que consumimos y compramos. Segundo, nos ayuda a sensibilizarnos al mercado. Tercero, nos ayuda a evitar malos olores y proliferación de hongos en el lugar donde tenemos nuestros materiales separados. Cuarto, el viaje al centro de acopio se paga con los materiales que vendemos. Si vamos demasiado seguido, digamos, una vez por semana, lo más probable es que nos den tan poco dinero que nos desanime. Pensarás que trabajas de oquis. Recuerda que no lo estamos haciendo por dinero. Si quisiéramos hacer un negocio de esto tendríamos que hacer nuestro propio centro de acopio y recibir y pesar los materiales de otros y pagárselos a un precio competitivo, almacenarlos hasta tener una cantidad que nos reditúe venderlos y luego llevarlos a un concentrador regional, un sitio de transferencia, o como le llamen al lugar que recibe los materiales recuperados por Tonelada.

 

 

Ejemplos de mi recuperación de materiales  

Aquí pongo unos ejemplos de lo que hago.  La primera foto es de un conjunto de latas, “bote chilero”, le llaman en el centro de acopio. Se trata de las latas de acero o de fierro, el material más común en el caso de las conservas.  Estas son de lo que consumimos en una semana; la lata de la derecha en realidad tiene otras dos adentro. De esta forma ahorro espacio.

 

LATAS

Latas o “bote chilero” de una semana

La segunda foto es el pesado de esas latas puestas todas en una bolsita de plástico. Como podemos ver, en total no llegan ni a medio kilogramo.

Pesando "bote chilero"

Pesando el “bote chilero” en una bolsa de plástico con una balanza de cocina.

Los materiales de desperdicio orgánico, lo que normalmente son sobras de comida y semejantes, lo pongo en un bote de plástico con buena tapa.  En este caso, se trata de un bote de helado de hace unos meses.  Mientras la tapa cierre herméticamente seguiré usando este bote.  En este caso, el bote está casi vacío porque es sólo lo del día de hoy. Aunque no se aprecia bien en la foto, sólo tiene un pedazo de cáscara de aguacate, dos bolsitas de te, unas servilletas de papel, unos pedazos de verdura y unas cáscaras de huevo.

Los envases de PET son ya muy comunes.  Aunque uno quisiera, es casi imposible vivir en una ciudad sin consumirlos.  A mi me gustan los jugos de fruta envasados sin colorantes ni conservadores.  De preferencia nada de químicos en mi dieta.  Esta foto que sigue es de los envases de PET de una semana.  Puse unos sin comprimir para la foto, pero luego los comprimí para pesarlos y luego llevarlos a donde están los demás. (En la foto están también tres envases de HDPE, que no es PET y que pongo en una bolsa con los “otras plásticos”)

 

Envases de PET de una semana en el piso de la cocina

Aquí están los ocho envases en una bolsa de plástico siendo pesados en la balanza de cocina.

Pesando PET aplastado

Igual que en el caso anterior, no suma ni medio kilogramo.

El siguiente paso es almacenar los materiales separados y limpios en un lugar donde no estorben ni afeen la vista.  En mi caso, en el pasillo que va al cuarto de lavado. Aquí pongo unas fotos de lo que se ha acumulado en varias semanas.

Bote chilero y “fierros” para vender

 

El PET lo pongo en una gran bolsa de plástico transparente.

 

Los demás plásticos los pongo aparte.

Finalmente, el papel y el cartón los pongo cerca de la puerta del jardín para tenerlos vigilados, pues es sabido que a las ratas y ratones les gusta usarlos para madriguera. Siendo un lugar de alta circulación creo que no lo usarán. Si acaso robarán un poco de material para hacer su madriguera en otra parte. Si llegara a notar huellas de ese tipo de actividad llevaría inmediatamente todo el papel y el cartón a vender. Mientras, lo acumulo para que pese varios kilos, pues es de las cosas que pagan peor.

Finalmente, los desperdicios orgánicos hay que colectarlos de manera segura, con una buena tapa, como ya mencioné. Para su “disposición final” lo mejor es hacer una composta. La manera más fácil es echarlos sobre tierra, u hojarasca, y cubrirlos de lo mismo. Yo los echo en un rincón en el fondo del jardín.

Aquí los desperdicios de cocina ya cubiertos. Enfrente de la casa hay un “Tulipán africano”, un árbol muy vigoroso que aborta multitud de flores y que se desprende de muchas hojas y vainas también con mucha facilidad. Su basura, junto con los cortes de pasto y hierbas del jardín, hace una buena cubierta que evita malos olores.

Al final de la época de lluvias tengo ya una composta útil para el jardín e inicio la nueva composta de época de secas. Esta requiere un poco más de trabajo pues hay que humedecerla al menos una vez por semana para que el proceso no sea demasiado largo y no provocar malos olores.

Esta es una manera de hacer las cosas.  A mi me acomoda.  Cada quien tiene que encontrar su forma de hacer la separación y recuperación de materiales y así podremos evitar que los rellenos sanitarios se saturen pronto.  Además, evitando la llegada de materiales orgánicos, como los desperdicios de comida, evitamos el mal olor característico de los tiraderos de basura.

Si tienes comentarios, te agradeceré que seas lo más concreto posible. Si tienes preguntas, estaré encantado de contestarlas y poder ayudar.  (Para ver a dónde escribir, pícale arriba en donde dice “CONPROVA es…”) Que pases un buen día.

 

 

 

Energía Nuclear; de la buena y de la otra

Las mujeres y los hombres jóvenes de hoy están heredando un mundo muy complejo. Es por esto que una buena y sólida educación en cuestiones de ciencia, ingeniería, administración, finanzas, la parte “tecno” en “tecnocracia”, es tan importante. Sin ánimo de meterles miedo, hoy trato sobre uno de los problemas ambientales complejos, poco ventilado y que, además, es invisible: el de la contaminación por energía nuclear o energía atómica.

Los beneficios del conocimiento científico y el desarrollo técnico siempre tienen un componente de riesgo. El caso de la energía nuclear no es diferente; las plantas termonucleares o reactores nucleares representan no sólo una fuente de energía y riqueza sino una amenaza a la salud pública por la posible fuga de radioactividad durante su funcionamiento y por la radioactividad remanente de los combustibles usados, los residuos radioactivos de las centrales nucleoeléctricas. Estos residuos nucleares pueden permanecer radioactivos durante miles de años, por lo que su confinamiento debe considerarse delicado y de riesgo permanente.

Un reactor nuclear es una instalación física donde se produce, mantiene y controla una reacción nuclear en cadena. Existen más de 430 reactores nucleares funcionando, más de la mitad de ellos en cinco países: EEUU, Francia, Japón, Alemania y Rusia. México tiene sólo cuatro reactores nucleares, tres de investigación, pequeños, uno en Ocoyoacac, en el estado de México, otro en Zacatecas, en la Univ. Aut. de Zacatecas y uno más en el Instituto Politécnico Nacional, en la ciudad de México; además tiene un gran reactor de tipo comercial, de la CFE, en Laguna Verde, Veracruz.

Entre las primeras aplicaciones de la energía nuclear, se encuentran las bombas atómicas. Cientos de personas murieron instantáneamente, decenas de miles murieron en las semanas y meses posteriores consecuencia de los ataques a Hiroshima, en la isla de Honshu, y Nagasaki, en la isla de Kyushu, Japón, el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Esta ha sido la única vez que se han detonado bombas atómicas como parte de un ataque militar.

En años recientes, los desastres de Chernobyl, en abril de 1986, y el de Fukushima-Daiichi, en marzo de 2011, los más peligrosos, liberaron más radiación que las bombas atómicas estalladas en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Muchas personas murieron y muchas otras han sufrido y están sufriendo los efectos de la radiación. Los que estaban cerca y sobrevivieron sufrieron envenenamiento radioactivo, que es como se conoce a los efectos de exposición intensa en corto tiempo; los que estaban un poco más lejos, sufrieron efectos de varios tipos, entre ellos deformidades y cáncer. Debido a que el diseño del reactor 4 en Chernobyl no incluía un contenedor la radiación que escapó a la atmósfera tras la explosión de la cámara del reactor fue muchísima y en un lapso muy corto. Autoridades de la Unión Soviética declararon una Zona de Alienación de 30 kilómetros de radio. Eso incluye a la ciudad de Chernobyl a menos de 20 kilómetros de la central nuclear. Ucrania hoy, 26 años después, mantiene la zona de alienación. En Japón, tras la tragedia de Fukushima, las autoridades también se vieron forzadas por la evidencia a delimitar un área de exclusión inicialmente de 20 Km de radio, que fue expandida primero a treinta y finalmente a cuarenta Kilómetros.

Los desastres nucleares más graves han sido: Mayak (Rusia) en 1957 (según “World Watch Institute”, Mayak y en particular el cercano lago Karachai es el lugar más contaminado de la Tierra), Windscale (Gran Bretaña) también en 1957, Three Mile Island (EE. UU.) en 1979, Chernobyl (Ucrania) en 1986, Tokaimura (Japón) en 1999 y Fukushima (Japón) 2011. En una escala de peligrosidad sólo los de Chernobyl  y Fukushima son de nivel 7, el peor.

Otro tipo de desastre es el de la exposición a radiación de residuos. En Goiana, Brasil, en 1987, ocurrió un desastre de este tipo por el robo de equipo médico abandonado. Cuatro personas murieron, más de 200 fueron afectadas (de entre miles que fueron analizadas cuando se supo del problema).

Pero esa no es toda la contaminación por radiación atómica. Poco se habla de ella pero desde 1946 hasta hace pocos años los ejércitos de varios países, el de EEUU primero, y luego el soviético, el francés, el inglés y más tarde los de China, la India y Pakistán hicieron “pruebas” de sus armas nucleares, detonándolas en distintos lugares.
La prenda de baño de dos piezas para mujer que hoy conocemos como bikini tiene ese nombre, irónicamente, porque se popularizó cuando se estaban haciendo las pruebas nucleares del ejército de los EEUU en el atolón de Bikini en las islas Marshall, en 1946. Alrededor de dos mil doscientas pruebas nucleares fueron realizadas desde entonces, no menos del 80% por los EEUU y la Unión Soviética. Francia hizo su última prueba nuclear atmosférica en islas del Pacífico en 1996.
Número de Pruebas de armas nucleares:
EEUU 1054, URSS 969, Francia 210, UK 45 (*), China 45.

(*)= muchas hechas en conjunto con los EEUU, ya contabilizadas

Debido a los efectos de la radiación sobre la población y los soldados que estaban cerca en las primeras pruebas la comunidad internacional reaccionó y propuso el Tratado de prohibición parcial de los ensayos nucleares en 1963.

La película documental “Nuclear Savage”, de 2011, exhibida en el festival cinemaplaneta, aquí en Cuernavaca, trata de esos ensayos nucleares y su trasfondo político. Vale la pena visitar la página de Wikipedia sobre el “Atolón Bikini”.  Este lugar, el atolón de Bikini, fue blanco de varias pruebas nucleares del ejército de los EEUU, y fue declarado Sitio Patrimonio de la Humanidad en 2010.

Podemos decir que la energía nuclear es una tecnología que puede ser usada en nuestro beneficio, pero que dos de sus usos, el de la producción de energía a partir de los reactores nucleares y el de las bombas atómicas, son nocivos.

 

Las sociedades están cambiando su percepción respecto del balance
daño a beneficio
de los reactores nucleares después del trágico accidente de Fukushima.

En 2010, la energía nuclear en Alemania constituía el 20% de la energía total producida comercialmente. A pesar de ello, Alemania ha anunciado ya que abandonará la energía nuclear en los próximos años y seis de sus plantas nucleares ya han sido cerradas desde la tragedia de Fukushima. Italia no tiene reactores nucleares y, a pesar de ser un importador neto de energía, un referendum del 2011 resultó con un rechazo a ellos de más del 90% de los votantes.

Varios países han hecho cambios a su política energética. Un caso singular y digno de contarse es el de Austria, un país muy avanzado en muchas cosas. Austria abandonó su programa de energía nuclear antes de cargar y estrenar su primer reactor nuclear comercial, ya listo, en 1978, antes incluso que el desastre de Chernobyl. Resulta que cuando estaban por iniciar los trabajos de su primera central nuclear, ya lista y terminada, en un pueblo llamado Zwentendorf, cerca de la capital, Viena, planta a la que sólo le faltaba cargar el combustible nuclear, se arrepintieron y dejaron el reactor vacío. Fue más o menos así: El canciller, el Dr. Kreisky, organizó un referendum para el programa nuclear y echar a andar la planta de Zwentendorf en la creencia de que sería aprobado, pues él mismo estaba a favor, pero veía que había una oposición importante. El gobierno y los industriales, así como algunos sindicatos a favor del proyecto, gastaron millones de chelines (la moneda austríaca de entonces) para popularizar el programa nuclear.  La discusión pública se amplió. Muchos científicos, intelectuales, ingenieros, técnicos y personas que sabían de energía nuclear, o algo malo del programa, o de alguna falla que había sido cubierta, expresaron sus opiniones y conocimientos. El día de la votación asistieron casi dos tercios de todos los votantes registrados. Por un ligero margen ganó la oposición al programa. El referendum resultó EN CONTRA del programa nuclear y de echar a andar la planta de Zwentendorf. (Ver http://homepage.univie.ac.at/peter.weish/schriften/austrias_no_to_nuclear_power.pdf)

Pero la radioactividad y la energía nuclear tienen múltiples usos, como ya dije. Destacan las aplicaciones médicas, como la tomografía por emisión de positrones y las gammagrafías, los usos industriales y en la agricultura. Uno de los ejemplos más conocidos es el del detector de humo por ionización. Otro de los usos de la energía nuclear está en la industria alimentaria donde se irradían cerca de 500 000 Ton de alimentos cada año.

Mi nombre es Manuel Algara, me despido de ustedes con un abrazo y deseándoles un muy buen día.

Política de BASURA-CERO

Me han pedido que haga una entrada específica de Basura-Cero y explique cómo se puede implementar. Aquí va la primera versión . . .

            Una Política de Basura-Cero 
Una “política de Basura-Cero” es una forma de organización social, desde la producción y el consumo hasta la recuperación de materiales, que nos permite vivir satisfaciendo nuestras necesidades sin generar residuos sólidos urbanos.  Es un ideal, es como una utopía.  Por lo tanto se trata de una organización generada por el interés y la participación de la sociedad.   Es una política que define que la producción de bienes y servicios debe diseñarse de forma tal que todos los residuos resultantes sean biodegradables y/o útiles como materia prima para otro proceso productivo junto con una metodología de separación y colecta de tales residuos sólidos que permita su efectiva reutilización o su conversión a materia prima.  Se trata de imitar a la naturaleza donde todos los materiales son reciclados.

 

Cómo pasar de una sociedad de consumo a una sociedad de Basura-cero

Se requieren varios componentes, la mayoría de ellos conductuales, otros de actitud y aspiraciones ecológicas y filosóficas.  Sin embargo, se puede iniciar el camino con unos pasos prácticos que pongo a continuación. Estos tienen una secuencia lógica pero deben implementarse todos, de manera simultánea de ser posible.

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1 – Separar los RSU en materiales recuperables, dándoles valor y reincorporándolos al mercado. Para esto es útil la ubicación de botes para materiales recuperados limpios (que no desperdicios ni basura) de manera conveniente.  Es decir, los botes deben estar relativamente cerca del lugar donde se generan los residuos para poder separarlos limpios y depositarlos temporalmente. Estos botes se adornan con un color, un letrero y un dibujo o pictograma distintivos que facilita a todas las personas, desde los niños hasta los adultos mayores, separar y clasificar los residuos y correctamente.  El número de clases y, por lo tanto, de botes de materiales, no debe ser muy grande para que la clasificación sea relativamente fácil y ágil.

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2 – Producir composta a partir de los residuos orgánicos biodegradables. De preferencia no debe salir basura orgánica de las casas, ni de los restaurantes, ni de los jardines.  Lo que sale de la cocina, cualquier cocina es composta o materia prima para composta.  La cocina, por tanto, debe tener también sus botes con color y letrero para separar los materiales de empaque ya limpios según la clasificación aceptada.

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3 – Usar los mejores materiales, de preferencia naturales y biodegradables, siempre que se pueda; cuando estos no sean adecuados para la función de diseño usar materiales artificiales tales que puedan ser fácilmente reusados o convertidos en materia prima para otro proceso productivo. Es decir, durante su recuperación y reuso no deben desprender sustancias tóxicas ni afectar a quien los maneja. De ser así se clasificarán como residuos peligrosos y su manejo deberá ser hecho por gente calificada y con las protecciones necesarias.

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4 – Diseñar una red de talleres de recuperación de materiales de manera que cada persona pueda ir desde su casa a uno de ellos, el que le quede más cerca, en “poco tiempo” y obtener una suma de dinero por los materiales que le signifique un beneficio económico.  Estos talleres de recuperación de materiales deben asociarse con los centros de acopio, que deberán ser sitios bien equipados, con patio de maniobra para camiones grandes, básculas certificadas, montacargas, etcétera, para hacer las operaciones necesarias que permitan la comercialización y el transporte de los materiales recuperados a las fábricas que los utilizarán como materia prima.

 

De esta manera no tiramos basura a las calles ni a las barrancas ni destinamos grandes terrenos para almacenar basura, se protegen el entorno y la salud pública.

Segunda Opción a la política de la Basura Cero.

Opción 2.

Como anoté antes, esta opción acepta los rellenos sanitarios y los ofrece como solución a la disposición final de residuos sólidos urbanos (RSU).  Esta forma de enfocar el problema de la disposición final de los RSU no es una solución a largo plazo porque la economía humana está aun diseñada para el consumo y la guerra, no para el desarrollo sustentable ni para la paz.  Los rellenos sanitarios, así implicados, sólo ofrecen una solución parcial al problema de la disposición final de los RSU.

Pronto los especialistas se dieron cuenta de que no todos los residuos debían llegar al relleno sanitario.  Los residuos hospitalarios, en especial los infecto-contagiosos, los residuos médicos, los residuos radioactivos, y otros han sido llamados residuos que requieren tratamiento especial. El relleno sanitario municipal suele aceptar sólo los residuos que se consideran domésticos y no peligrosos. Así que no todos los residuos sólidos terminan en un relleno sanitario controlado. Se requieren entonces otras varias tecnologías para la completa disposición final de los residuos sólidos que no provoque daños al ambiente o a la salud pública. Mientras se desarrollan las tecnologías y los mercados para establecer una política de Basura-Cero, los rellenos sanitarios son una opción de disposición final que atiende a las personas y las ciudades provocando un menor daño ambiental.

Primera opción a la política de la Basura-Cero

Entre las opciones a la Política de Basura-Cero anoté cuatro en una entrada anterior. Explicaré en qué consiste cada una. Ahora empiezo con la 1.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad.

Esto es lo que la mayoría de las personas hemos venido haciendo hasta hace poco. Ahora nos damos cuenta, desgraciadamente, de que es poco. Debemos hacer mucho más. Sobre todo, debemos involucrarnos en los procesos de manejo y disposición final de la basura si no queremos tener problemas de contaminación, en especial de agua y aire.

¿Por qué es que poner la basura en bolsas para que las lleve el carro de limpia municipal no es suficiente? Así lo hacía mi madre, y su madre antes que ella.

Resulta que hasta hace relativamente poco tiempo, la “disposición final” de la basura consistía en tirarla en terrenos baldíos lejanos, así de simple. La ubicación de los terrenos era, de preferencia, en las afueras de las ciudades; como quien dice, si no lo veo no me hace daño. La mayor parte de la poca basura que se generaba era orgánica, cien por ciento bio-degradable. Así que no representaba ningún problema, excepto para los vecinos de los predios a donde la tirábamos. Conforme la cantidad de personas que vivimos en las ciudades aumentó, y la complejidad de la vida moderna y los mecanismos de mercado alentaban el consumo, así aumentaba la producción de residuos. Al mismo tiempo, se incorporaba el uso de un conjunto cada vez más complejo de sustancias nuevas, muchas de ellas xeno-bióticas, es decir, sustancias artificiales que no tenían paralelo en la biosfera, tanto en la industria como en los productos de consumo. Naturalmente, todas esas sustancias, tarde o temprano, pasaban a ser parte del río de RSU que salían de las ciudades en los carros de basura. Esto, aunado a la cantidad creciente de basura provocó un cambio en la percepción del asunto. Se provocaba mucha contaminación y había el riesgo de que sustancias tóxicas contaminaran el agua y el suelo. Se iniciaron estudios al respecto y, al mismo tiempo, se desarrolló la tecnología del relleno sanitario.

Los estudios mostraron que la basura sí contaminaba mucho, incluso que la fermentación o descomposición de la basura generaba biogás, una mezcla de gases rica en metano, mezcla que era combustible. Finalmente, hoy sabemos que el metano es un gas con efecto de gas invernadero y que, como tal, tiene un poder superior al del CO2.

Las personas que se han interesado en estudiar este asunto han establecido lo siguiente: En 1950, el ciudadano mexicano promedio producía menos de medio kilogramo de basura al día. En 2010, el ciudadano promedio genera alrededor de 1.3 kilogramos de basura por día. Producimos más del doble de basura por persona que hace sesenta años.

Actualmente, en Morelos, por ejemplo, existe un relleno sanitario que funciona bien y que trabaja de acuerdo a la NOM-083. Este relleno sanitario regional se llama La Perseverancia y está en el oriente del municipio de Cuautla, casi en los límites con el municipio de Villa de Ayala, o Ciudad Ayala. La Perseverancia está recibiendo (julio de 2012) entre 600 y 800 Ton RSU/día. La población del estado de Morelos supera con mucho el millón de habitantes, somos exactamente 1’777,227 habitantes (según el censo de INEGI de 2012). Esto significa que producimos alrededor de 2,310 Ton/día de RSU entre todos (sí, son dos mil tres cientas toneladas por día).
Que al relleno sanitario de La Perseverancia estén entrando entre 600 y 800 Toneladas diarias significa que más de 1500 Toneladas de RSU están siendo tiradas en basureros al aire libre y en tiraderos clandestinos ¡cada día!

Multitud de terrenos y barrancas están siendo contaminadas con basura que, a los pocos días, huele mal. Con las lluvias, la basura se moja, el agua, el disolvente universal, disuelve algunas sustancias y acarrea estas y otras, en suspensión, formando lo que se llaman los lixiviados, lo que en las charlas de café se llama “el jugo de la basura”. Estos lixiviados pueden ser tóxicos. El agua que corre bajo la tierra, fenómeno común en Morelos, es el agua que antes, días o semanas antes, cayó del cielo, limpia, en forma de lluvia. Cuando pasa por debajo de un terreno con basura se contamina con los lixiviados y cambia su calidad de agua, de agua potable, fuente de vida, a agua sucia y difícil de tratar para su aprovechamiento.

Cuando el terreno que recibe la basura es grande y los que llevan basura allí son muchos, como ocurre en algunos lugares, la basura es amontonada de forma que a los pocos días ocurre un fenómeno muy simple pero de consecuencias grandes a largo plazo. La descomposición de la basura pasa de aeróbica, es decir, en presencia de oxígeno, a anaeróbica, es decir, en ausencia de oxígeno. Este simple cambio provoca aumento en la temperatura de la basura y la producción de gases como efecto secundario. Cuando ha pasado bastante tiempo, uno de estos gases empieza a ser más y más abundante en la mezcla. Ese es el gas metano. Este proceso puede continuar por mucho tiempo. Esta es la razón por la que los incendios son tan comunes en los tiraderos a cielo abierto. La mayoría de los gases del biogás son combustibles, pero el metano es un combustible excelente. El biogás, cuando no se quema o aprovecha, se escapa a la atmósfera. Así, los terrenos que reciben basura de manera irregular y no son trabajados como debe ser, son fuente de contaminación de agua y de aire.