Desarrollo Ecológico Sustentable. Segunda Parte.

February 13th, 2009

Segunda Parte. Los Servicios que proporciona la Naturaleza al hombre.

La naturaleza proporciona de manera gratuita muchos servicios a la economía humana, a la humanidad, tantos que no es propio de este espacio listarlos. Pero para que la idea no quede “en el aire” voy a señalar algunos. Los ecosistemas, entre ellos los bosques, como purificadores de aire, reciben la contaminación de las ciudades, gracias a los movimientos del viento provocados por la interacción del Sol y la Tierra, y al filtrar el aire, aprovechan el CO2 y lo convierten en biomasa, limpiando del aire parte importante de la contaminación como un subproducto; el aire renovado, limpio y rico en oxígeno, circula por la atmósfera. Ese CO2 es atrapado por los ecosistemas en tan grandes cantidades y con tal eficiencia que no nos habíamos dado cuenta. El mar, las praderas, las selvas, los campos de cultivo y los bosques, a pesar de un aumento de muchas veces en la emisión de CO2 a la atmósfera por las fábricas, las termoeléctricas, los automóviles, las chimeneas y las estufas durante todo el siglo pasado, han logrado mantener la concentración atmosférica de este gas casi constante.
A principio del siglo XX la concentración de CO2 atmosférica era de alrededor de 0.2% y hoy, a principios del siglo XXI, la concentración promedio apenas excede el 0.3%. Sin embargo, el aumento en la emisión de CO2 por las actividades humanas durante el mismo lapso no fue de 0.1%, ni siquiera de uno o dos por ciento, se estima que fue de más de 24 veces (Expresado de manera porcentual sería 2,400 %).
Aunque algunos científicos dicen tal aumento en la concentración de CO2 puede provocar un efecto invernadero de proporciones catastróficas, nadie le da mucha importancia a esa función de los seres vivos, de los ecosistemas, que ha mantenido la concentración del gas por debajo del 1%, y lo siguen dando por descontado.

Otro ejemplo interesante es el de la participación de los seres vivos de los bosques, las selvas y los mares en el reciclaje de elementos químicos. Damos por hecho que el carbono, el oxígeno y el nitrógeno siempre serán componentes principales de la atmósfera. Pero pocos se dan cuenta de que estos elementos son componentes esenciales de las proteínas y de casi todas las sustancias orgánicas que componen las células. No hay una célula que no tenga estos elementos. La materia orgánica se descompone tras la muerte y gracias a una multitud de especies que se encargan del fenómeno de reciclado de los cadáveres y a unas pocas especies que se encargan de la fijación de los gases atmosféricos es que el equilibrio en la composición de la atmósfera se mantiene. Pero lo mismo ocurre, aunque mucho más lentamente, con los otros elementos químicos, que pasan por los ciclos sedimentarios y no a través de la atmósfera. Todos esos ciclos de los elementos químicos son llamados ciclos bio-geo-químicos, y entre todos mantienen una homeostasis planetaria entre la vida y la materia inerte precisamente gracias a la intervención activa de miles de especies. Esta es una de las bases de la “Hipótesis de Gaia” de Lovelock.

En este mismo orden de ideas, cuántos cadáveres de cuántos animales y plantas han sido convertidos durante millones de años en “materias primas” para el crecimiento de las plantas. La mayoría de los “desperdicios” orgánicos, hasta hace muy poco tiempo, en escala planetaria, eran reciclados de manera automática por millones de animales, hongos y bacterias y finalmente formaban parte de nuevas plantas.

Hoy estamos tirando en los basureros municipales los desperdicios orgánicos mezclados con otros tipos de desperdicios sólidos de manera que ese fenómeno portentoso de limpieza planetaria está en peligro y nos estamos hundiendo en basura maloliente. Este problema se percibe más claramente en lugares como Cuernavaca y Temixco, en el estado de Morelos, México, o en Nápoles, Italia, debido a la falta de previsión de las autoridades locales que han ignorado el problema de la basura por décadas. Pero no es un problema sólo en estos pocos lugares, es un problema global; y son los países más industrializados y de economías en crecimiento donde los problemas de recuperación y reciclado de residuos sólidos son más acuciantes.

Otro de los servicios que provee gratuitamente la naturaleza a los seres humanos está restringido a la agricultura, pero es igualmente importante, si no es que más. Se trata de la polinización. ¿Cuántas especies de plantas cultivadas son polinizadas por las abejas, las avispas, las moscas, los murciélagos, los colibríes y otros animales? Son muchas, casi todas las especies de importancia comercial lo son, y el número de flores involucrado en simplemente gigantesco. Aunque sí es posible hacer la polinización a mano en la mayoría de los casos, en todos ellos significaría aumentar los costos agrícolas de manera muy importante, tanto que algunas frutas serían prohibitivas para la mayoría de la población que hoy las consume porque las consigue baratas.

Humedales (Wetlands / Zones Humides)

February 4th, 2009

Por: Manuel Algara

Hoy, 4 de febrero, se celebra el “Día Mundial de los Humedales”, según la ONU.
Cuando me enteré que el estado de Morelos no tenía registrado ningún humedal, según un noticiero televisivo, decidí investigar.
Aquí está el enlace a la lista oficial de Humedales de Ramsar (actualizada, enero de 2008):

http://www.ramsar.org/index_list.htm

en la que busqué y, efectivamente, no están en la lista los humedales de Morelos.

Esto es digno de atención pues ni siquiera están los tres humedales más importantes y conocidos por su valor turístico: El Parque Nacional Lagunas de Zempoala, ni la Laguna de Tequesquitengo, ni la Laguna del Rodeo.
Ojalá esto sea corregido pronto con el significado que conlleva, el reconocimiento de estas zonas como sitios de importancia ecológica.
En todo el mundo son reconocidos los Humedales de Ramsar por su importancia ecológica. Esto queda de manifiesto al consultar la lista, la cual incluía 1831 sitios en enero de 2008.
Los humedales de importancia ecológica fueron estudiados y reconocidos como tales en una reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la localidad de Ramsar, Irán, en el año de 1971.
Es por ello que la lista es conocida como “la lista de Ramsar” o “la lista de Humedales de Ramsar”. Originalmente la lista era muy corta, pero casi cada año se añadía algún sitio de importancia, según los gobiernos de los distintos países y las organizaciones proambientales hacían sus recomendaciones.

México incluyó dos humedales, a los que daba importancia ecológica, por primera vez en el año de 1995:
Área de Protección de Flora y Fauna Cuatrociénegas, en Coahuila
y Marismas Nacionales, en Sinaloa.
Todos los demás humedales mexicanos en la lista (110 sitios, más los 2 mencionados= 112 sitios en total) fueron incluidos a partir del año 2000 o más recientemente aun. La excepción fue los Humedales del Delta del Río Colorado, en Baja California y Sonora, que fueron insertados a la lista en 1996.

Esta lista y la dinámica de inclusión de los sitios, a mi manera de ver reflejan varias cosas:
Una, los países han sido lentos en darles caracter de sitio de importancia ecológica a sus humedales, en general. Dos, los países más avanzados en cuestiones ambientales fueron los primeros en incluir algunos sitios, y su lista ha crecido conforme ha pasado el tiempo. Tres, México ha sido uno de los países más atrasados en la confección de su lista de humedales de importancia ecológica y a partir del año 2000, en que incluyó la Reserva estatal de Dzilam, en Yucatán, ha venido incluyendo sitios casi cada año. Este progreso, aunque lento, es importante para las organizaciones ambientales y los grupos interesados en el futuro de la humanidad, pues los humedales representan no sólo sitios de importancia ecológica, sino lugares de interés científico por su biodiversidad y fragilidad. Además, los humedales, sean charcos estacionales, lagunas o lagos, suelen ser sitios de importancia para las aves migratorias, eslavón importante de las redes tróficas.

Desarrollo Ecológico Sustentable. Primera Parte.

February 2nd, 2009

Hacia el
Desarrollo Integral Dinámico y Ecológico (DIDE)
O cómo
Incluir la protección ambiental en la producción e integrar la economía en la ecología.
***

Por: Manuel Algara

Primera Parte de Cinco. Ideas y Conceptos.
El Eco-Desarrollo (antes conocido como “Manejo Racional de los Recursos Naturales” (muy largo), después como “Desarrollo Verde” (deja mucho a la imaginación), ahora también conocido como “Desarrollo Sostenido” o “Desarrollo Sustentable”) es un concepto interesante y es compatible con un pensamiento capitalista, racional y holístico, que integre a la Naturaleza en total, como parte de los activos y servicios de las finanzas. O mejor dicho, que integre las finanzas y la actividad humana en los procesos de la naturaleza. El Eco-Desarrollo prefiero definirlo como un Desarrollo Integral Dinámico y Ecológico (DIDE) que pretende incluir los procesos de protección como parte de los procesos de producción y a los servicios que nos brinda la naturaleza y sus ecosistemas entenderlos como el marco en el que se inserta la economía humana. Por lo tanto, podemos decir que la economía hay que integrarla a la ecología. También podemos decir que se trata de que la economía tradicional deje de considerar a los servicios que nos proporciona la naturaleza como externalidades, lo mismo que a las condiciones de vida de los humanos. Es decir, respirar aire limpio, beber agua potable de buena calidad, comer comida nutricia y sin contaminantes ni riesgos sanitarios y poderse guarecer en el evento de una tormenta, tener un seguro médico y un seguro de desempleo, a todos estos se les debe incluir en los cálculos y dárseles un valor de mercado. Así, a la parte de la sociedad que sí satisface sus necesidades de manera idónea, en el sentido marcado, se la puede considerar y darle nombre, como se considera a la parte de la población que es económicamente activa, que no son necesariamente las mismas personas.

La diferencia entre el Eco – Desarrollo y la Eco – Economía y las formas antiguas de percepción y contabilidad del desarrollo y de las finanzas de las empresas capitalistas está en que el Eco – Desarrollo sí incluye estimaciones de los valores más importantes que antes se omitían: la gente, la escala del impacto ambiental, la tecnología y la naturaleza.

El pensamiento económico tradicional está basado en la optimización de los recursos escasos. Los recursos muy abundantes, o “infinitos”, como la luz del Sol, no se contabilizan porque se suponen renovables y siempre disponibles.
Sólo cuando un recurso es escaso es que se toma en cuenta en economía, cuando es muy abundante y está disponible “con sólo pedirlo”, no es necesario tomarlo en cuenta, ¿o sí? Ese es el punto de partida del antiguo modo de pensar en economía. Por los recursos escasos había que pagarle a alguien que los proveía, y esos recursos escasos tenían un valor mercantil, se podían hacer incluso trueques de cosas dispares igualando su valor económico o monetario, es decir, poniéndoles precio.
De esa manera se excluyeron de las cuentas de las actividades humanas y después de las fábricas y de las cuentas de las empresas multinacionales los gastos de agua, aire y luz solar, por poner un ejemplo. ¿Cómo contabilizar algo que no tiene valor en el mercado? O mejor aun, ¿cómo darle valor a algo muy abundante y que está disponible con sólo pedirlo?

Hoy somos muchas más las personas que vivimos en el planeta que cuando se desarrollaron los modelos económicos y las ideas básicas sobre el capital, la renta, la moneda, la banca comercial, etcétera y, por otro lado, nuestra influencia, potenciada por las nuevas capacidades tecnológicas, es claramente dominante y muy superior a la de antaño. Estas dos diferencias, el tamaño de la población y la escala de su impacto potenciada por la tecnología, son sustantivas y hacen necesario un cambio en la forma de medir y estimar la influencia de la humanidad, y también hacen necesario tomar en cuenta los recursos “ilimitados” porque ya no están muy lejos de la escala de la influencia de las empresas humanas, pues sumadas todas ellas sus influencias son de alcance planetario. Es decir, y quiero ser muy claro al respecto, al tratar de conceptos económicos para las decisiones de gestión de recursos y para el diseño de leyes y reglamentos que impactarán a muchas personas debemos pensar en escala planetaria, pues es a esa escala que la humanidad está influyendo el funcionamiento de la naturaleza.

No fue sino hasta hace relativamente poco, último tercio del siglo XX, que se sugirió que las economías de los países tomaran en cuenta los recursos naturales en su contabilidad nacional y los incluyeran en las cuentas del gobierno y/o en las estadísticas nacionales como parte del reporte del Producto Interno Bruto. Se supone que México, a través de la secretaría del ramo, la SEMARNAT, en coordinación con las secretarías de economía y de hacienda y el Banco de México, hacen esta contabilidad, pero no se publican esos números. Lo poco que está publicado es insuficiente, con poco detalle, y es viejo, antiguo, no se le da el seguimiento que requiere ni se hace con la minuciosidad y reproducibilidad que debería. No es muy difícil incluir la cantidad de biomasa estimada o la cantidad de reservas de agua dulce, la cantidad de madera en pie, etc., todos ellos son conceptos semejantes a lo que ya se hace con las reservas de petróleo o carbón. Pero no se ha hecho de manera regular, entre otras cosas porque la asignación de valor a los recursos naturales y a las funciones de la naturaleza no son algo que se haya hecho antes y muchos de esos recursos no tienen un mismo “valor monetario” para distintos economistas. También es posible que algunas estimaciones se hayan hecho pero no se hayan publicado porque los números no son precisamente halagüeños y a los gobiernos les gusta que se publiquen las estadísticas de manera que parezca que lo que hacen significa algún progreso, algún cambio positivo respecto de la administración anterior.

Los recursos naturales pueden y deben contabilizarse para que las personas en general, así como los tomadores de decisiones y los oficiales de los gobiernos, en particular, estén enteradas de los costos reales de las decisiones.
Pero contabilizarlos no es lo mismo que igualarlos a valor metálico. El valor económico de un bosque como proveedor de oxígeno, un subproducto de la fotosíntesis, actividad biológica que fija el dióxido de carbono atmosférico, es un si se mide en biomasa, es otro si se mide en madera en rollo, es otro si se mide en biodiversidad, y estos valores no pueden aislarse del bosque como no puede aislarse la producción de biomasa total de la síntesis de clorofila. Así que si la biomasa del bosque aumenta, debe aumentar la cantidad de madera en pie, como diría un ingeniero forestal, pero no todas las áreas verdes en crecimiento son bosque. Hay áreas verdes en crecimiento estacional que se cosechan antes de cumplir un año, en ellas, el crecimiento neto es cero, porque se cosecha más o menos la misma cantidad cada año. Si eso se vende y se obtiene un beneficio económico este debe restársele al valor del área verde anterior, fuera bosque, pradera o pastizal. Pero en estas sumas y restas no se ha tomado en cuenta la capacidad del bosque para fijar CO2 y devolver oxígeno, lo cual muy bien puede tener un valor económico y se pueden hacer negociaciones en bonos de carbono.

La tendencia analítica y simplificadora del economista es parte de su método de trabajo, que nos ayuda a entender la naturaleza y las relaciones económicas; pero no debemos menospreciar la complejidad de la naturaleza, la complejidad en si misma implica riqueza.

Una empresa cualquiera refleja en sus cuentas el capital y algunos de los recursos con los que cuenta para generar bienes o servicios. Al revisar esas cuentas nos podemos dar cuenta de que no se incluyen los servicios de la naturaleza ni el valor de la gente, si acaso, el costo laboral; en cuanto a la tecnología, a veces se incluyen costos de capital fijo o depreciación de equipo, pero nada que nos diga el tipo de tecnología ni la escala de trabajo. Los servicios que presta la naturaleza a la empresa no sólo no son tomados en cuenta regularmente sino que se suponen siempre disponibles sin importar lo que la empresa haga ni su ubicación. Esta es la esencia de la economía, su sencillez, el valor de la conversión de activos y bienes a cantidades comparables con monedas, que es a su vez, su mayor defecto, debido a la sobre–simplificación de la información, que resulta en una pérdida neta de información para los que leen las cuentas.
Es de esta manera que una empresa de pesca puede mandar su flota a pescar y medrar, con el tiempo mejorar sus artes de pesca y pescar cada vez más y más eficientemente hasta que un día la pesca resulta una pérdida … la inversión en “capital de trabajo”, capacitación y demás ha provocado una capacidad de pesca que ha excedido la capacidad de regeneración de los bancos de peces y ya no hay ganancia o beneficio, sino una pérdida puesto que el esfuerzo de pesca implica un costo mayor al beneficio obtenido. ¿Por qué no resulta un beneficio para la empresa pescadora si tiene los mejores barcos y los mejores aparatos de localización por sonar? Porque ya no hay suficientes peces. ¿Cómo puede sucederle esto a una flota pesquera con tanto talento y tanta tecnología? Porque planificaron su operación a corto plazo y sin incluir en sus cuentas la dinámica de la naturaleza, ni la relación entre esta y la escala de su operación ni el impacto de su tecnología en la dinámica de las poblaciones de peces. Esta historia de las empresas pescadoras, que parece un disparate de ciencia ficción, ha ocurrido varias veces y se ha documentado, por ejemplo, en California, en la bahía de Monterrey, en Ecuador con la pesca de las anchoas, en el Mar del Norte, en el Mediterráneo, etcétera.

Esta forma de razonar, planear, hacer cuentas y tomar decisiones de inversión ha sido la historia de la economía occidental de los últimos trescientos años. La escala de las acciones del hombre, hasta poco después de iniciada la época de la revolución industrial, no influía de manera amplia en la economía de la naturaleza; los impactos de las actividades industriales eran, en su mayoría, locales. Y como la economía occidental se ha convertido en la economía dominante, con colonias y con imitadores en todo el mundo, los patrones de pensamiento que dominan la toma de decisiones son herederos de esta forma de trabajo, que si no se adecua a la nueva realidad tendrá consecuencias trágicas.

Nota del diario The New York Times

December 19th, 2008

El 14 de noviembre de 2008 fue publicada una nota en el prestigioso diario

The New York Times, de Nueva York

(link:

http://www.nytimes.com/2008/11/14/science/earth/14brfs-GROUPSETTOSU_BRF.html?_r=1&emc=tnt&tntemail1=y   ),

que informaba de la intención del grupo “Center for Biological Diversity” (el Centro pro Diversidad Biológica) de poner una demanda contra la EPA (Environmental Protection Agency, la agencia de protección ambiental de los EEUU) por no hacer efectiva la Ley de Aguas Limpias (Clean Water Act) y permitir la acidificación de los océanos.

La amenaza no es vacía y descansa en ideas, datos y conceptos sólidos.

El mismo grupo expuso el problema de la acidificación oceánica (ver link:
http://www.biologicaldiversity.org/news/press_releases/ocean-acidification-08-15-2007.html )

Aunque la nota de The New York Times es poco específica y no ha tenido seguimento hasta la fecha (14-dic-2008), es interesante porque pone un alerta respecto de la seriedad de la contaminación atmosférica y sus consecuencias oceánicas.

Un año antes de la aparición de la nota en The New York Times, en noviembre de 2007, anotamos que la contaminación atmosférica por CO2 será una causa de acidificación oceánica.

Un lector de nuestro web log de CONPROVA me preguntó cómo era esto, y si podía yo escribir algo para aclarar el punto. La cuestión de la acidificación del agua de los océanos se desprende de las leyes de conservación de Lavoisier y de las leyes de la física y la química de gases y líquidos. El CO2 que hemos estado arrojando a la atmósfera en cantidades inmensas y crecientes desde hace más de ciento cincuenta años no desaparece. ¿Cómo es entonces que la concentración atmosférica ha pasado de poco más de 2% a sólo 3% en todo este tiempo? Una parte se ha convertido en biomasa, ciertamente, pero hemos colectado y destruido, quemado, cosechado o convertido más biomasa de la que hemos protegido. Las evidencias abundan. Las superficies boscosas de hace 150 años se han reducido en todo el mundo. En algunos países europeos, por ejemplo, no queda casi nada de esos bosques de hace 150 años. En México y Brasil se deforestan cada año miles y miles de hectáreas. Algunas son sustituidas por plantaciones, otras por pastizales, en el peor de los casos son sustituidas por superficies asfaltadas en ciudades y pueblos, pero el efecto neto es la liberación de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera y una pérdida enorme de biodiversidad. Aunado a esto, se han quemado millones de barriles de petróleo durante el mismo lapso, convirtiéndose en vapor de agua, hollín y CO2. Entonces todo el exceso de CO2 liberado va a alguna parte. ¿A dónde va, si no es a la atmósfera? A los océanos.

Para nuestra fortuna, el CO2 es bastante soluble en agua, de manera que los océanos han servido de sumidero del gas durante décadas; de hecho, si lo pensamos bien, durante siglos y siglos. Normalmente y durante muchos años, la entrada de CO2 al agua de mar era un fenómeno que pasaba desapercibido porque los ciclos bio-geo-químicos se encargaban de aprovechar el gas y convertirlo en sustancias útiles o era capturado en carbonatos que precipitaban al fondo del mar.
Debido a que los océanos no pueden recibir indefinidamente cantidades enormes y crecientes de CO2 sin cambio alguno, lo que está pasando es una leve pero continua acidificación por la presencia de CO2 que ya no es capturado y convertido en otras sustancias a la velocidad necesaria.

Este aumento en la concentración de CO2 en el agua de mar podrá provocar graves consecuencias, entre ellas la extinción de especies sensibles a los cambios de pH.

El uso de tecnologías alternativas para la producción de energía, como páneles fotovoltáicos y turbinas de viento y el consumo racional de recursos son las formas más importantes e inmediatas de disminución de nuestro impacto ambiental y de la emisión de CO2 a la atmósfera.

En CONPROVA seguimos trabajando para hacer de nuesto entorno un lugar permanentemente habitable.

Felicitamos a las autoridades locales por su apoyo al 1er Foro Iberoamericano de Ciudades Verdes recientemente celebrado en Cuernavaca. Ojalá y este foro no sea el último.

A todos nuestros visitantes les deseamos unas felices fiestas y un año 2009 pleno de progresos en la conversión a tecnologías y hábitos verdes.

Las “Leyes” de la Ecología

July 16th, 2008


Las  Leyes  de  La  Ecología.

 

Por:  Manuel  Algara  Sánchez de las Matas

 

Las primeras leyes de la ecología popular las propusieron Garret Harding y Barry Commoner.

 

Leyes de Ecología de Garret Hardin (1993)

 

 

          Primera Ley de La Ecología:

Una persona no puede hacer sólo una cosa

 

Esto implica que siempre hay relaciones e interacciones entre las partes de un ecosistema y los procesos que allí ocurren. Por lo tanto, una persona hace algo que provoca otras consecuencias en algún otro lugar. Es decir, las acciones que una persona hace con un propósito bien definido, tienen otros efectos, algunos de ellos inadvertidos, ya sea cerca y pronto, o más lejos y / o a un plazo mayor.

 

Barry Componer propuso:

Todo está conectado a todo lo demás

Esto implica que cualquier cosa o persona está conectada, por los fenómenos de la vida y los ciclos bio-geo-químicos con otras cosas y personas; lo que unos hacen en un lugar tiene repercusiones en otras personas y/o lugares.

 

 

 

          Segunda Ley de La Ecología de Garret Harding:

No existe un lugar lejos a donde tirar nuestros desperdicios.

La versión de Barry Commoner es:

Todo va a algún lugar.

 

Esto es un recordatorio a nuestra sociedad de consumo de que vivimos en un planeta finito, y que los ecosistemas tienen una capacidad bastante limitada para absorber nuestros desperdicios y autodepurarse. Por más “lejos” que tratemos de enviar nuestros desperdicios, ellos siempre, de alguna manera, regresan a nosotros. Esto es consecuencia de la gran fuerza de los ciclos bio-geo-químicos y de que, para la naturaleza, no hay fronteras como las político-administrativas de las organizaciones humanas.

Esta segunda ley de la ecología popular es la que ha sido mejor documentada y es aceptada por los científicos. Está relacionada con la ley de la conservación de Lavoisier y con las demás leyes de la física y la química. Esta segunda ley es la que nos explica cómo es que un plaguicida usado en una plantación de algodón en la cuenca del Mississippi termina en un plato de camarones al ajillo en Veracruz. Las sustancias químicas no desaparecen por arte de magia una vez que ya no las necesitamos. Es esta misma ley la que explica cómo la radioactividad liberada por los cientos de pruebas atómicas de las grandes potencias y de los pocos pero terribles accidentes nucleares nos está afectando hoy y nos seguirá afectando por miles de años. Los elementos radioactivos no desaparecen de la faz de la Tierra una vez terminadas las pruebas nucleares.

 

 

La siguiente “ley” de Harding es la

Ley del Impacto Ambiental.

          Tercera Ley de La Ecología:

 

El  IMPACTO Ambiental  provocado por un grupo humano, una sociedad, o una nación en los ecosistemas se mide por la relación

 

  I = P X A X T

 

Donde I es el Impacto ambiental, P es el tamaño de la Población, A es la Afluencia económica o poder adquisitivo promedio de la población y T es la Tecnología usada para satisfacer el consumo.

 

Implica que la población tiene un impacto ambiental que crece conforme aumenta el número de personas, mejora su nivel adquisitivo o las técnicas para satisfacer el consumo, o cualquier combinación de las tres. La única manera de mantener o reducir el impacto ambiental es reducir el consumo per cápita, reducir la población, o disminuir la disponibilidad de los bienes de consumo, o una combinación de las tres que resulte en un producto menor. Desde un punto de vista tecnológico, la única forma de disminuir el impacto ambiental sería reduciendo el flujo total de bienes de consumo y la salida de desperdicios mediante programas integrales de reuso o reciclaje.  

Esta “relación matemática”, aunque no ha sido probada y los coeficientes no han sido definidos de manera satisfactoria para todos, es aceptada desde un punto de vista general, es decir, como una afirmación que es verdadera en lo general aunque su forma exacta no lo es.

          Se puede inferir de la forma de la relación lo siguiente:

La capacidad de carga de un ecosistema, relativa a una población, o de la biosfera para toda la especie humana, depende de la disponibilidad de recursos, la velocidad de consumo y la velocidad de crecimiento de la población. La capacidad de depuración de un  ecosistema, por lo general, no puede ser mejorada por la sociedad sin grandes inversiones o cambios tecnológicos (por ejemplo, sustituir un empaque resistente por uno lábil y biodegradable, lo cual no es algo que los fabricantes deseen para empacar sus productos). Mientras la población crece por debajo del límite, o sea, por debajo de la capacidad de carga, ni los recursos ni la capacidad de autodepuración de los ecosistemas son limitantes. Conforme la población se acerca a los límites del ecosistema, algún componente o proceso se convierte en limitante y la calidad de vida ya no puede mejorar. Dicho de otra manera, la población puede crecer dentro de ciertos límites pero si los excede el costo implícito es la disminución en la calidad de vida de muchas personas. Hoy por hoy, muchas personas viven en condiciones muy poco agradables, lo que resulta de cómo se han administrado los recursos locales (tanto por los pobladores como por los comerciantes y las grandes transnacionales) y por cómo han crecido la población local y sus demandas sobre los servicios que los ecosistemas les proveen; sin que hayan hecho lo necesario para proteger la capacidad de los ecosistemas para proveerles de dichos servicios. Una de las consecuencias de esta ley es la extinción de especies que compartían el hábitat con nosotros y que fueron desplazadas por el crecimiento de la población humana y la invasión de los terrenos que ocupaban. 

 

La cuarta ley de la Ecología, o “Tercera Ley de Commoner” es que

“La naturaleza lo sabe y lo hace mejor”

 

Si queremos hacer algún cambio en el funcionamiento de un ecosistema será mejor que lo hagamos de acuerdo con las formas de funcionamiento de la naturaleza. Por ejemplo, para repoblar un terreno que ha sufrido una catástrofe, como puede ser un incendio, es mejor usar las especies autóctonas que importar especies exóticas.  

 

La quinta ley de Commoner es

“No existe ningún proceso gratuito”

 

Se desprende de las leyes de la termodinámica y de las primeras tres leyes mencionadas arriba. Cualquier proceso, sea natural, sea de intervención social, tiene un costo ambiental, lo veamos o no. 

 

Ver, además, las leyes esenciales de la Ecología según David Suzuki:

http://www.buddycom.com/ecol/Brainfood/EcoLaws.html, que incluye las Leyes de Harding y otras.

 

Existe un artículo científico serio que aborda este asunto:

Colyvan M. y Ginzburg L.R. 2003 “Laws of Nature and Laws of Ecology” Oikos, Vol 101, n 3, June; pages 649-653.

 

Contaminación Ambiental

June 28th, 2008

Cuernavaca sufre un problema de manejo de residuos sólidos desde hace muchos años.

Actualmente, el municipio ha encontrado una “solución” temporal al problema: el relleno sanitario de Loma de Mejía. Desgraciadamente, esta es una mala opción, pues no soluciona el problema de manejo de los residuos municipales y en cambio sí crea las condiciones para una catástrofe sanitaria en pocos años. El municipio vecino de Temixco tiene una problemática semejante en el manejo de sus residuos sólidos, de falta de planes e integración a la Eco-economía.

¿Cómo es que un relleno sanitario puede crear una catástrofe sanitaria? Los rellenos sanitarios, la última opción de manejo de residuos sólidos, son fuente segura de contaminación del suelo pues tarde o temprano sufren filtraciones. En el caso de Loma de Mejía, la ubicación es el problema. El predio está ubicado en el nor-poniente de la ciudad de Cuernavaca, en la zona del antiguo ejido de San Antón (o San Antonio), y varios escurrimientos naturales pasan por ahí, siendo estos fuente de abastecimiento de mantos freáticos cuenca abajo, donde están los pozos de agua dulce de los municipios colindantes. Las filtraciones de lixiviados llegarán al agua, el solvente universal, que saldrá por los pozos unos días o meses después para satisfacer las necesidades de los pobladores quienes, sin saberlo, beberán y usarán agua contaminada.

¿Qué podemos hacer? Cuernavaca, igual que todo el estado de Morelos, requiere un programa integral de manejo de residuos sólidos. El reciclaje de materiales, la valorización de los residuos, el aprovechamiento industrial de los más de ellos como materias primas, la separación de residuos desde el hogar, la incineración de materiales ricos en fibras naturales, son algunas de las tácticas que podrán ayudar a resolver el problema, componentes fundamentales de un plan integral de manejo de residuos sólidos, con estrategias de integración a la Eco-economía y la protección de la salud pública.

A nivel personal, doméstico, cada quien puede ayudar separando los residuos de manera que los que sean tóxicos, o potencialmente tóxicos, nunca lleguen al carro de basura. Por ejemplo, las baterías y las pilas de los celulares, las cámaras, las linternas y demás aparatos portátiles contienen metales tóxicos. Estas deben ser separadas para que no se mezclen con la basura orgánica que puede usarse para composta.

Son muchas las cosas que podemos hacer a nivel personal, pero la organización en grupos y empresas permitirá mejores soluciones. En Conprova estamos convencidos de que las empresas y los ciudadanos podemos organizarnos para resolver este y otros problemas ambientales.

Calentamiento Global

November 20th, 2007

          Está de moda hablar de “Calentamiento Global”.

Incluso el famoso candidato a la presidencia de los EEUU, Al Gore, ha recibido el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para alertar al mundo, en especial a los políticos, de la existencia del fenómeno y los problemas que implica.

El fenómeno ambiental existe; las consecuencias a nivel mundial son insospechadas. En CONPROVA pensamos que la afectación más grave será a nivel oceánico, pues la capacidad de absorción de CO2 de los océanos, que ha servido de buffer (tampón, amortiguador) durante siglos, está cambiando y terminará por saturarse, lo que cambiará sus cualidades amortiguadoras. Esto provocará una acidificación del agua del mar y cambios irreversibles en sus propiedades fisico-químicas, en los ciclos bio-geo-químicos a nivel planetario y extinción de especies marinas que requieren un pH cercano al neutral.

¿Qué podemos hacer?

Disminuir nuestro consumo de combustibles fósiles es una de las formas más seguras de ayudar a paliar el incremento de CO2 atmosférico. Plantar árboles y cuidarlos, cuidar los bosques, es otra. Disminuir nuestro consumo de papel, indirectamente protege nuestros bosques.

Cada quien puede contribuir a la mejoría o deterioro del medio ambiente.

Póngase en contacto con nosotros y juntos haremos de su industria o compañía una empresa verde líder en protección ambiental sin dañar su rentabilidad.