Energía Nuclear; de la buena y de la otra

Las mujeres y los hombres jóvenes de hoy están heredando un mundo muy complejo. Es por esto que una buena y sólida educación en cuestiones de ciencia, ingeniería, administración, finanzas, la parte “tecno” en “tecnocracia”, es tan importante. Sin ánimo de meterles miedo, hoy trato sobre uno de los problemas ambientales complejos, poco ventilado y que, además, es invisible: el de la contaminación por energía nuclear o energía atómica.

Los beneficios del conocimiento científico y el desarrollo técnico siempre tienen un componente de riesgo. El caso de la energía nuclear no es diferente; las plantas termonucleares o reactores nucleares representan no sólo una fuente de energía y riqueza sino una amenaza a la salud pública por la posible fuga de radioactividad durante su funcionamiento y por la radioactividad remanente de los combustibles usados, los residuos radioactivos de las centrales nucleoeléctricas. Estos residuos nucleares pueden permanecer radioactivos durante miles de años, por lo que su confinamiento debe considerarse delicado y de riesgo permanente.

Un reactor nuclear es una instalación física donde se produce, mantiene y controla una reacción nuclear en cadena. Existen más de 430 reactores nucleares funcionando, más de la mitad de ellos en cinco países: EEUU, Francia, Japón, Alemania y Rusia. México tiene sólo cuatro reactores nucleares, tres de investigación, pequeños, uno en Ocoyoacac, en el estado de México, otro en Zacatecas, en la Univ. Aut. de Zacatecas y uno más en el Instituto Politécnico Nacional, en la ciudad de México; además tiene un gran reactor de tipo comercial, de la CFE, en Laguna Verde, Veracruz.

Entre las primeras aplicaciones de la energía nuclear, se encuentran las bombas atómicas. Cientos de personas murieron instantáneamente, decenas de miles murieron en las semanas y meses posteriores consecuencia de los ataques a Hiroshima, en la isla de Honshu, y Nagasaki, en la isla de Kyushu, Japón, el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Esta ha sido la única vez que se han detonado bombas atómicas como parte de un ataque militar.

En años recientes, los desastres de Chernobyl, en abril de 1986, y el de Fukushima-Daiichi, en marzo de 2011, los más peligrosos, liberaron más radiación que las bombas atómicas estalladas en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Muchas personas murieron y muchas otras han sufrido y están sufriendo los efectos de la radiación. Los que estaban cerca y sobrevivieron sufrieron envenenamiento radioactivo, que es como se conoce a los efectos de exposición intensa en corto tiempo; los que estaban un poco más lejos, sufrieron efectos de varios tipos, entre ellos deformidades y cáncer. Debido a que el diseño del reactor 4 en Chernobyl no incluía un contenedor la radiación que escapó a la atmósfera tras la explosión de la cámara del reactor fue muchísima y en un lapso muy corto. Autoridades de la Unión Soviética declararon una Zona de Alienación de 30 kilómetros de radio. Eso incluye a la ciudad de Chernobyl a menos de 20 kilómetros de la central nuclear. Ucrania hoy, 26 años después, mantiene la zona de alienación. En Japón, tras la tragedia de Fukushima, las autoridades también se vieron forzadas por la evidencia a delimitar un área de exclusión inicialmente de 20 Km de radio, que fue expandida primero a treinta y finalmente a cuarenta Kilómetros.

Los desastres nucleares más graves han sido: Mayak (Rusia) en 1957 (según “World Watch Institute”, Mayak y en particular el cercano lago Karachai es el lugar más contaminado de la Tierra), Windscale (Gran Bretaña) también en 1957, Three Mile Island (EE. UU.) en 1979, Chernobyl (Ucrania) en 1986, Tokaimura (Japón) en 1999 y Fukushima (Japón) 2011. En una escala de peligrosidad sólo los de Chernobyl  y Fukushima son de nivel 7, el peor.

Otro tipo de desastre es el de la exposición a radiación de residuos. En Goiana, Brasil, en 1987, ocurrió un desastre de este tipo por el robo de equipo médico abandonado. Cuatro personas murieron, más de 200 fueron afectadas (de entre miles que fueron analizadas cuando se supo del problema).

Pero esa no es toda la contaminación por radiación atómica. Poco se habla de ella pero desde 1946 hasta hace pocos años los ejércitos de varios países, el de EEUU primero, y luego el soviético, el francés, el inglés y más tarde los de China, la India y Pakistán hicieron “pruebas” de sus armas nucleares, detonándolas en distintos lugares.
La prenda de baño de dos piezas para mujer que hoy conocemos como bikini tiene ese nombre, irónicamente, porque se popularizó cuando se estaban haciendo las pruebas nucleares del ejército de los EEUU en el atolón de Bikini en las islas Marshall, en 1946. Alrededor de dos mil doscientas pruebas nucleares fueron realizadas desde entonces, no menos del 80% por los EEUU y la Unión Soviética. Francia hizo su última prueba nuclear atmosférica en islas del Pacífico en 1996.
Número de Pruebas de armas nucleares:
EEUU 1054, URSS 969, Francia 210, UK 45 (*), China 45.

(*)= muchas hechas en conjunto con los EEUU, ya contabilizadas

Debido a los efectos de la radiación sobre la población y los soldados que estaban cerca en las primeras pruebas la comunidad internacional reaccionó y propuso el Tratado de prohibición parcial de los ensayos nucleares en 1963.

La película documental “Nuclear Savage”, de 2011, exhibida en el festival cinemaplaneta, aquí en Cuernavaca, trata de esos ensayos nucleares y su trasfondo político. Vale la pena visitar la página de Wikipedia sobre el “Atolón Bikini”.  Este lugar, el atolón de Bikini, fue blanco de varias pruebas nucleares del ejército de los EEUU, y fue declarado Sitio Patrimonio de la Humanidad en 2010.

Podemos decir que la energía nuclear es una tecnología que puede ser usada en nuestro beneficio, pero que dos de sus usos, el de la producción de energía a partir de los reactores nucleares y el de las bombas atómicas, son nocivos.

 

Las sociedades están cambiando su percepción respecto del balance
daño a beneficio
de los reactores nucleares después del trágico accidente de Fukushima.

En 2010, la energía nuclear en Alemania constituía el 20% de la energía total producida comercialmente. A pesar de ello, Alemania ha anunciado ya que abandonará la energía nuclear en los próximos años y seis de sus plantas nucleares ya han sido cerradas desde la tragedia de Fukushima. Italia no tiene reactores nucleares y, a pesar de ser un importador neto de energía, un referendum del 2011 resultó con un rechazo a ellos de más del 90% de los votantes.

Varios países han hecho cambios a su política energética. Un caso singular y digno de contarse es el de Austria, un país muy avanzado en muchas cosas. Austria abandonó su programa de energía nuclear antes de cargar y estrenar su primer reactor nuclear comercial, ya listo, en 1978, antes incluso que el desastre de Chernobyl. Resulta que cuando estaban por iniciar los trabajos de su primera central nuclear, ya lista y terminada, en un pueblo llamado Zwentendorf, cerca de la capital, Viena, planta a la que sólo le faltaba cargar el combustible nuclear, se arrepintieron y dejaron el reactor vacío. Fue más o menos así: El canciller, el Dr. Kreisky, organizó un referendum para el programa nuclear y echar a andar la planta de Zwentendorf en la creencia de que sería aprobado, pues él mismo estaba a favor, pero veía que había una oposición importante. El gobierno y los industriales, así como algunos sindicatos a favor del proyecto, gastaron millones de chelines (la moneda austríaca de entonces) para popularizar el programa nuclear.  La discusión pública se amplió. Muchos científicos, intelectuales, ingenieros, técnicos y personas que sabían de energía nuclear, o algo malo del programa, o de alguna falla que había sido cubierta, expresaron sus opiniones y conocimientos. El día de la votación asistieron casi dos tercios de todos los votantes registrados. Por un ligero margen ganó la oposición al programa. El referendum resultó EN CONTRA del programa nuclear y de echar a andar la planta de Zwentendorf. (Ver http://homepage.univie.ac.at/peter.weish/schriften/austrias_no_to_nuclear_power.pdf)

Pero la radioactividad y la energía nuclear tienen múltiples usos, como ya dije. Destacan las aplicaciones médicas, como la tomografía por emisión de positrones y las gammagrafías, los usos industriales y en la agricultura. Uno de los ejemplos más conocidos es el del detector de humo por ionización. Otro de los usos de la energía nuclear está en la industria alimentaria donde se irradían cerca de 500 000 Ton de alimentos cada año.

Mi nombre es Manuel Algara, me despido de ustedes con un abrazo y deseándoles un muy buen día.

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